Clara en otros países: 🇫🇷 Clara🇮🇹 Clara🇺🇸 Clara
Significado: clara, ilustre, brillante.
Clara viene directamente del latín clarus, 'claro', 'brillante' e 'ilustre'. Es un nombre luminoso ya desde su significado, que evoca claridad, transparencia y esplendor. La figura que lo consagró fue Santa Clara de Asís, seguidora de San Francisco y fundadora de las Clarisas, una mujer de fe radical y espíritu independiente que renunció a una vida acomodada por sus ideales.
En el mundo hispano, Clara es un nombre clásico que ha vivido un fuerte resurgir en las últimas décadas, muy apreciado por su sencillez elegante y su sonoridad limpia. Aparece en la historia y la cultura española de la mano de figuras como Clara Campoamor, la abogada que logró el voto femenino en 1931.
Hoy Clara se percibe como un nombre fresco, luminoso y atemporal, que combina raíces cristianas con un aire moderno y desenfadado. Transmite alegría, transparencia y una elegancia sin artificios.
Clara hace honor a su etimología: es de esas personas transparentes, sin dobleces, cuya sola presencia parece aclarar el ambiente. Luminosa (energía 7, humor 7), suele ser la que rompe el hielo y contagia buen rollo, con una risa fácil y una franqueza que se agradece. Lo que ves es lo que hay: nada de juegos turbios ni recovecos.
Pero que no engañe su brillo alegre. Bajo la claridad late una determinación de hierro muy propia de su número 8, el de los temperamentos ambiciosos y con madera de líder. Como Santa Clara de Asís, que plantó cara a su familia por seguir su vocación, la Clara moderna tiene principios firmes y coraje para defenderlos. Su lealtad (8) y su diplomacia (8) la hacen fiable y hábil en el trato: sabe conciliar sin renunciar a lo suyo.
El aire de sus tocayas lo confirma: la valentía pionera de Clara Campoamor, la naturalidad de Clara Lago, la sensibilidad narrativa de Clara Sánchez. Todas comparten esa mezcla de encanto accesible y fondo con carácter, de mujer cercana pero de una pieza. Clara no necesita disfraces; su elegancia es la de lo auténtico.
Su punto flaco: esa misma transparencia puede volverla demasiado directa, y su fuerte carácter chocar con quien confunde amabilidad con blandura. A veces le cuesta morderse la lengua, porque la sinceridad le sale a borbotones. Y su ambición, si se desboca, puede pasar por encima de matices. Pero corregido el rumbo, aparece una Clara generosa, leal y radiante, de esas que iluminan a quien tienen al lado. Un nombre claro para un alma sin sombras.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
Clara no juega al amor, lo ilumina. Su seducción no es un susurro, es un destello cegador, esa claridad latina que obliga a mirar, a detenerse, a no poder desviar la vista. En la cama o en la vida, su encanto es visceral y directo; ama con la intensidad de quien sabe que la luz dura poco. No busca sombras ni juegos de escondite, pues su esencia es la transparencia. Se siente atraída por almas brillantes, intelectos afilados y pasiones que no temen al fuego, pero la inmediatez tóxica y la ambigüedad la asfixian. Si la oscuridad del engaño se cierne sobre ella, su luz se apaga al instante, fría y definitiva. Clara necesita ser vista, reconocida y admirada en su esplendor. No es una amante de los juegos sucios, sino de las conexiones puras y ardientes. Su mayor placer es ser el faro que guía, pero exige reciprocidad absoluta. Si no puedes soportar la intensidad de su brillo, mejor no te acerques; su corazón es claro como el agua, pero puede cortarte como el cristal.
Significa 'clara', 'brillante' o 'ilustre', del latín clarus.
El 11 de agosto, festividad de Santa Clara de Asís, fundadora de las Clarisas.
El papa Pío XII la proclamó patrona de la televisión en 1958, por una visión en la que, estando enferma, pudo 'ver' una misa a distancia.
Es de origen latino, del adjetivo clarus, y es la forma femenina del nombre Claro.
Sí, Claire es la forma francesa de Clara; ambos comparten la raíz latina clarus.
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