Imran es un nombre masculino de raíz árabe, que hunde sus orígenes en la etimología de la raíz A-M-R. Su significado profundo abarca conceptos de vitalidad y crecimiento, evocando ideas de longevidad, prosperidad y, literalmente, construcción. No es solo una etiqueta, sino un augurio de solidez y desarrollo duradero, ligado a la capacidad de edificar algo estable en el tiempo.
La figura de referencia más ilustre es Imran, padre de María, madre de Jesús, mencionado en el Corán, en particular en la tercera sura. Esta conexión espiritual confiere al nombre una sacralidad histórica y una resonancia cultural significativa en el mundo islámico.
Entre los portadores célebres, destaca Imran Khan, ex jugador de críquet y hombre político pakistaní, que ha llevado el nombre bajo los reflectores globales, uniendo tradición y modernidad en un recorrido público intenso.
Quien lleva este nombre encarna el arquetipo del constructor estable. Está guiado por el ideal de prosperidad duradera, mostrando una determinación silenciosa pero imparable. El rasgo dominante es la resiliencia: sabe plantar semillas que fructifican solo después de años de cuidado. No busca lo fulminante, sino lo permanente. Su fuerza reside en la capacidad de organizar, edificar relaciones y proyectos con paciencia estratégica. Es un pilar, aquel sobre quien se puede contar porque su palabra es como la piedra: sólida, no frívola. Ama la seguridad material y emocional, viendo en la estabilidad no aburrimiento, sino fundamento para la libertad interior.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, Imran busca una complicidad que resista al tiempo, no un fuego de paja. Ama con un enfoque sensual pero profundo, donde el cuidado cotidiano vale más que los grandes gestos espectaculares. La seducción es lenta, construida sobre la confianza y la presencia constante. Atrae a quien aprecia la estabilidad y la lealtad; le molesta en cambio la inestabilidad emocional y las promesas vacías. Una vez elegido el compañero, se compromete a "construir" una vida compartida, donde la pasión se entrelaza con la seguridad. No le gustan los juegos, prefiere la transparencia y la profundidad de un vínculo que se convierta, con el tiempo, en un refugio seguro y próspero para ambos.
Es de origen árabe, de la raíz A-M-R.
Significa longevidad, prosperidad y construcción.
Es el padre de María, madre de Jesús.
Imran Khan, político y jugador de críquet pakistaní.
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