Significado: elevada, sublime, noble; (plural de) « nombres ».
Esma es la forma turca y balcánica del árabe Asmâ' (أسماء). Curiosidad lingüística: este nombre es el plural de « ism » (nombre); también se le atribuye, por proximidad sonora, los sentidos de « sublime, elevada, preciosa ». Todo ello envuelve este nombre propio de un aura de nobleza y refinamiento.
Su referencia histórica es prestigiosa: Asmâ' bint Abî Bakr, hija del primer califa, pasó a la historia por su valentía durante la Hégira, lo que le valió el sobrenombre de « la de las dos cinturillas ». El nombre propio fue también llevado por varias princesas otomanas, las Esma Sultan.
En los Balcanes, evoca a la gran cantante romaní Esma Redžepova, « reina de la música gitana » y figura humanitaria. Suave, breve y elegante, Esma seduce hoy en día por su musicalidad y su aroma oriental. Un nombre femenino a la vez delicado y fuerte, cargado de historia.
Esma lleva un nombre propio que suena como un título de nobleza: « la sublime, la elevada ». Se intuye a una mujer de porte altivo, de elegancia natural, que impone respeto sin alzar la voz. En Esma hay una dignidad tranquila, una clase innata que atraviesa cada gesto.
Pero no se equivoque uno: detrás del refinamiento se esconde una constitución sólida, a imagen de Asmâ' bint Abî Bakr, la homónima de coraje legendaria. A Esma no le faltan carácter ni convicciones; sabe defender lo que importa y muestra una determinación sorprendente cuando la situación lo exige. Independiente, no le gusta que le dicten su conducta.
Su sensibilidad es una de sus mejores bazas. Intuitiva, atenta a los demás, capta las cosas no dichas y sabe consolar con una palabra. Esta empatía se combina a menudo con una fibra artística, música, estética o creación, como recuerda la flamígera Esma Redžepova, a la vez diva y corazón generoso.
Leal, Esma se vincula profundamente y protege a los suyos con una ternura discreta. Diplomática, prefiere la armonía al conflicto, pero nunca permite que la pisoteen: la suavidad, en ella, no excluye la firmeza. Ambiciosa a su manera, apunta a la excelencia más que a los honores. En resumen, Esma une la gracia y la fuerza, la sutileza y el carácter: una elegancia con sustancia, y un corazón que sabe amar y también resistir.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
Esma, esta alma de acentos orientales, no coquetea, eleva. Su enfoque del amor es una elevación, una búsqueda de la nobleza sentimental. Nunca se rebaja a los juegos superficiales; para ella, seducir es un acto de alta voltaje intelectual y espiritual. Atrae a las mentes brillantes, aquellas que comparten su sed de lo sublime. Sensual en el alma, prefiere el calor intenso de una conexión profunda a la frivolidad efímera. Lo que la aburre rápidamente es la mediocridad, lo banal, todo aquello que no tiene altura ni elegancia. Necesita una pareja capaz de comprender que su nombre, que significa « los nombres », remite a la identidad, a la sustancia. El amor para Esma es un pacto sagrado donde uno debe revelarse en su mayor verdad. Busca la alquimia de las almas, no solo la de los cuerpos. Si no le ofreces esta elevación, desaparecerá con la gracia silenciosa de un perfume excepcional, dejando tras de sí un vacío inevitable pero merecido.
Es la forma turca y balcánica del árabe Asmâ'.
« Sublime, elevada, noble »; también es el plural de la palabra « nombre » en árabe.
Asmâ' bint Abî Bakr, hija del primer califa del islam.
Fuera del calendario cristiano, Esma no tiene fiesta católica.
Las princesas otomanas Esma Sultan y la cantante macedonia Esma Redžepova.
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