El derecho de los nombres en el mundo
¿Se puede llamar a un hijo como uno quiera? No del todo. Detrás de cada nombre hay una historia legal, muy distinta de un país a otro.
¿Se puede llamar a un hijo como uno quiera? No del todo. Detrás de cada nombre hay una historia legal, muy distinta de un país a otro.
España y Francia: libertad con límites
En España, el Registro Civil admite los nombres con gran libertad, pero puede rechazar los que perjudiquen objetivamente a la persona o confundan sobre el sexo. En Francia, la elección es libre desde 1993, aunque el funcionario puede alertar al fiscal si un nombre parece contrario al interés del niño: así se rechazaron « Nutella » o « Fresa ».
Italia: nada de nombres ridículos
La ley italiana prohíbe los nombres ridículos o vergonzosos, el nombre idéntico al del padre vivo, y limita su número a tres.
Estados Unidos: muy permisivo, pero…
Al otro lado del Atlántico la libertad es casi total y varía según el estado. Varios limitan los caracteres: California no acepta las tildes (adiós a la tilde de José), y algunos estados prohíben las cifras.
Un nombre nunca es del todo neutro: acompaña a la persona toda la vida, y la ley vela — a su manera — en cada país. Recorre nuestro archivo para ver la riqueza que esa libertad ha producido.