«Señor» es un apelativo de autoridad y respeto que, en la Argentina, se usa tanto para referirse a un hombre casado como para dar trato formal o irónico a cualquier tipo de tipo. Su origen viene del latín «senior», que simplemente significa «mayor» o «de mayor edad», evolucionando para denotar estatus o conocimiento. En el día a día, es la palabra mágica que transforma un «vos» informal en un «usted» de respeto (o de burla, dependiendo del tono).
Es el tipo que llega a la reunión cinco minutos tarde pero con la excusa perfecta, o el que insiste en explicar cómo funciona la heladera aunque nadie le haya preguntado. Tiene esa mezcla de confianza y autoimportancia que lo hace parecer el jefe de la fiesta, aunque en realidad solo haya traído las papas fritas.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, es el que intenta impresionar con historias de sus viajes «reales» (no los de Instagram) y que siempre ofrece pagar la cuenta, aunque a veces se olvide la billetera en casa. Le encanta el cortejo clásico, ese de abrir la puerta y sacar la silla, pero con un toque de humor para no sonar tan antiguo.
Sí, es el trato estándar de respeto, incluso para adolescentes, aunque suene un poco serio.
No exactamente; «Don» suele ser más cariñoso o tradicional, mientras que «Señor» es más general y formal.
¡Claro! Es muy común en Argentina para bromear con alguien que actúa con mucha importancia.
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