Rumilda es un nombre con raíces germán, derivado de los elementos "hrod" (fama) y "wulf" (lobo), aunque suena mucho más a una mezcla tierna entre "rumbo" y "dulzura". No es de esos nombres que gritan en la plaza pública, sino de los que llegan a tu casa con un mate cocido y te hacen sentir en casa. Con el paso del tiempo, se ha suavizado hasta convertirse en un apelativo lleno de calidez y nostalgia.
Tiene una energía de "tía cool" pero con alma de amiga de la infancia: es leal hasta el hueso, tiene un humor sarcástico que te salva de situaciones incómodas y parece saber siempre dónde está el mejor asado del barrio. Es de esas personas que te escuchan sin juzgar, pero que también te dicen la verdad con una sonrisa pícara.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, Rumilda no busca dramas de telenovela, sino complicidades reales. Le gusta que la corte con paciencia y buen humor, porque valora más una buena charla bajo las estrellas que un regalo caro. Una vez que elige a su persona, es devota, protectora y sabe que el amor se construye con risas compartidas y silencios cómodos.
Quedarse en pijama, ver series viejas y comer algo rico sin culpa.
Hacer que cualquier reunión aburrida se convierta en una fiesta con sus chistes.
La falta de autenticidad y las personas que se toman demasiado en serio.
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