Balbino tiene un origen latino muy curioso, derivado del verbo *balbus*, que significa «tartamudo» o «balbuceante». En la antigüedad, este nombre no era un insulto, sino que se asociaba con la inocencia de los niños que recién empezaban a hablar. Con el tiempo, se convirtió en un nombre clásico y tradicional en muchos países hispanohablantes, cargado de historia y sabor antiguo.
Si conoces a un Balbino, probablemente sea esa persona con una calma absoluta, de esas que no se alteran ni con el tráfico de la 9 de Julio. Tiene una personalidad dulce, un poco nostálgica y con un sentido del humor muy particular, capaz de hacer reír sin decir una palabra. Es el tipo de amigo que siempre tiene una anécdota larga pero bien contada, y que te hace sentir que todo está bajo control, aunque no lo esté.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, Balbino no es de los que hacen grandes declaraciones dramáticas bajo la lluvia; prefiere demostrar su cariño con detalles prácticos y mucha paciencia. Es la pareja que te escucha realmente, que te da consejos sabios y que nunca te deja sola en un baile (aunque sus pasos no sean los mejores). Su romance es como un buen asado: lento, seguro y que termina dejando a todos contentos y satisfechos.
Ucy reúne la onomástica de cada nombre, país por país — y la app te avisa automáticamente el día del santo de tus contactos.