Apolonio es el nombre que llega cargado de energía solar y mitología griega, derivado de Apolo, el dios de la luz, la música y la profecía. Históricamente, ha sido un nombre de peso, asociado a figuras ilustres y santos, lo que le da un aire de nobleza clásica pero con mucha vida. No es un nombre que se esconda en el fondo del armario; al contrario, pide a gritos ser escuchado.
Si conoces a un Apolonio, probablemente te haya ganado en una discusión de mesa o te haya contado un chiste que solo él entiende. Es esa mezcla rara entre el intelectual que lee libros pesados y el amigo que propone salir a bailar salsa sin previo aviso. Tiene una presencia magnética, como si llevara una luz propia encendida, y le encanta ser el centro de atención, aunque diga que no.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, Apolonio no juega a lo fácil; busca una conexión que sea tan brillante como el sol. Es apasionado, detallista y capaz de escribir cartas a mano (sí, en serio) para conquistar a su pareja. Una vez que se compromete, es leal hasta el fin de los tiempos, aunque a veces le cuesta admitir que necesita ayuda para cargar las bolsas del súper.
No tanto, lo que lo hace único y memorable cuando lo escuchas.
Generalmente "Poly", "Apo" o "Lono", dependiendo del nivel de confianza.
Tradicionalmente, el domingo, por su conexión con el sol y Apolo.
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