Eduarda es una variante femenina de Eduardo, un nombre de origen germánico que significa “rico protector” o “guardián de la prosperidad”. Tiene una raíz histórica que remonta a la nobleza europea, pero en la Argentina se ha ganado su propio lugar con mucha onda y calidez. No es el típico nombre que grita en la plaza, sino más bien el que te acompaña con una sonrisa en la esquina.
Su personalidad es esa mezcla perfecta entre la mujer práctica que resuelve cualquier problema del barrio y la amiga que te hace reír hasta que te duelen las costillas. Tiene esa chispa argentina de no tomarse la vida demasiado en serio, pero sí tomarse las cosas importantes con mucha pasión. Es leal hasta la médula, pero si te cruza, te deja en evidencia con una mirada.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, Eduarda no juega al escondite: si le gustás, vas a saberlo rápido, pero con mucho estilo. Busca una conexión real, donde se pueda hablar de todo y nada a la vez, mientras se comparte un buen asado o unas birras. No le interesan los juegos mentales; prefiere la claridad y la complicidad de quien la entiende sin que tenga que explicar todo dos veces.
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