Buenaventura es un nombre con sabor a aventura y buena rifa, de origen latino que literalmente significa “aquél que tiene buena suerte” o “feliz destino”. En la historia, ha sido portado por santos y exploradores que, sin querer, terminaron siendo los más afortunados del lugar. Es un nombre que huele a brisa marina y a que las cosas van a salir bien, aunque uno no sepa cómo.
Los Buenaventura son los reyes de la improvisación y los maestros del “ya veremos”. Tienen esa energía contagiosa que hace que hasta un día de lluvia parezca un plan para pelotear en el living. Son leales, un poco dramáticos cuando las cosas no salen como querían, pero siempre listos para sacar una anécdota hilarante de cualquier desastre.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, son como ese amigo que siempre te salva la salida de una cita desastrosa: protectores, divertidos y con un don para hacer reír a la pareja hasta que se le olviden los problemas. No buscan la perfección romántica de película, sino una complicidad real, con risas a carcajadas y la seguridad de que, pase lo que pase, van a salir adelante juntos (y con buena onda).
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