¡Hola, Ambrosio! Tu nombre tiene un aire clásico y elegante, derivando del griego *ambrosia*, que significa "alimento de los dioses". En la historia, ha sido llevado por santos y figuras respetadas, dote de una aura de sabiduría atemporal. Básicamente, llevas el peso de la inmortalidad (pero en versión humana y con buen gusto).
Tu carácter es una mezcla rara pero efectiva de seriedad profesional y picardía oculta. Eres de esos que escuchan más de lo que hablan, pero cuando soltás la data, todos se callan para prestar atención. Tenés esa paciencia de santo (que a veces te juega malas pasadas) pero una inteligencia rápida que te saca de apuros.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, no sos de los que hace declaraciones estridentes bajo la lluvia. Preferís la complicidad silenciosa y los detalles que demuestran que estás atento. Una vez que te enganchás, sos leal hasta la médula, aunque tu orgullo a veces te haga fingir que no te importa si te ignoran por cinco minutos.
Es tradicionalmente masculino, aunque en algunas culturas modernas se usan variaciones para ambos géneros.
Suele celebrarse el 7 de diciembre, en honor a San Ambrosio de Milán.
Para los argentinos, no; suena natural y tiene una cadencia muy agradable.
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