Lis es una forma corta, dulce y súper argentina del nombre Isabel, que a su vez viene del hebreo y significa "consagrada a Dios" o "promesa de Dios". Aunque su raíz es antigua, Lis le ha dado un toque moderno y desenfadado, como si hubiera decidido que los nombres largos son demasiado formales para su personalidad. Es un nombre que suena a risa, a café con leche y a charla larga con amigas.
Una Lis es pura energía contenida y carisma puro. Es esa persona que llega a la reunión y ya se ganó el cariño de todos en cinco minutos, mezclando inteligencia con un humor ácido pero muy bienvenido. Tiene una intuición de radar para detectar mentiras (y malentendidos) y no tiene miedo de decir la verdad, aunque sea con una sonrisa picara. Es leal hasta la médula, pero si te cruzas en su camino, mejor ten cuidado porque tiene memoria de elefante y un ingenio devastador.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, Lis no busca dramas, busca complicidad. Quiere a alguien con quien pueda reírse de todo, desde lo más trivial hasta lo más absurdo, y que no le tenga miedo a la comunicación directa. Es apasionada pero necesita su espacio para respirar y seguir siendo ella misma; no quiere ser poseída, quiere ser elegida cada día. Cuando encuentra a su persona, es devota, protectora y sabe cómo hacer que la rutina se sienta como una nueva aventura cada fin de semana.
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