Fidelino es un nombre que suena a complicidad de barrio y a esa amistad inquebrantable que se forma desde el patio de la escuela hasta la vejez. Tiene un aire clásico pero con un toque desenfadado, evocando a alguien leal por encima de todo. No es tan común como para ser aburrido, pero lo suficientemente conocido para que nadie lo confunda con otro.
Es el alma de la reunión, ese que siempre tiene la última palabra en el asado y la mejor anécdota exagerada. Tiene una energía contagiosa, le encanta el mate compartido y nunca falta a una cita, aunque llegue 20 minutos tarde "por el tránsito". Es leal como un perro, pero con más criterio para elegir dónde comer.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, Fidelino es el que escribe cartas (o mensajes largos) y recuerda cada detalle pequeño. No le gustan los juegos mentales; prefiere la claridad y la complicidad, buscando una pareja con quien reírse de todo, incluso de los errores propios. Una vez que te eliges, te cuida como si fueras su bien más valioso.
Lo resuelve con humor y un buen café, evitando el drama innecesario.
Hacer que cualquier reunión aburrida se convierta en una fiesta improvisada.
La falta de sinceridad y las personas que no cumplen lo que prometen.
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