Felicidade es un nombre que suena a fiesta, y no es para menos: viene del latín *felicitas*, que significa “suerte” o “felicidad”. Es la versión femenina y rioplatense de Feliciano, un nombre con pinta de haber sido muy popular en épocas de abuelas con polvos de arroz y mucho carácter. Básicamente, quien lleva este nombre viene con la papeleta ganada desde el nacimiento, porque el destino ya le puso el sello de “aprobar”.
Imaginá a Felicidade como esa amiga que siempre llega tarde pero con la mejor anécdota del fin de semana. Es pura energía, optimismo desbordante y una capacidad innata para hacer amigos en el ascensor. No le gusta la drama, prefiere resolver los problemas con una buena risa y, si hace falta, con un mate compartido en el parque.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, Felicidade no juega al escondite: es directa, cariñosa y le encanta que su pareja la sorprenda con planes espontáneos. No necesita grandes gestos románticos de película, sino compañía real, risas compartidas y esa complicidad de saberse entendida sin decir nada. Cuando se enamora, lo hace a full, con esa calidez argentina que hace que el otro se sienta en casa.
Dormir hasta tarde, comer algo rico y planear la próxima salida con los amigos.
R– Hacer que cualquier situación aburrida se vuelva divertida con un chiste o una anécdota.
La maledicencia y la gente que no sabe reírse de sí misma.
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