Casilda es un nombre con raíces germán, derivado de "casus" (caso) y "wald" (poder), que evoca la idea de alguien que tiene el poder de resolver situaciones. Históricamente, está asociado a Santa Casilda, una princesa mora que se convirtió en símbolo de fe y valentía, lo que le da al nombre un aura de fuerza tranquila y resistencia.
En el carácter, Casilda suele ser esa amiga que siempre tiene la solución mágica para todo, mezclando una inteligencia afilada con un humor ácido pero muy necesario. Es leal hasta el hueso, un poco terca por naturaleza (como todo argentino que se respete) y tiene esa capacidad única de hacer reír en medio del caos.
Retrato lúdico, para tomar con una sonrisa.
En el amor, no busca el drama de telenovela, sino un compañero de equipo con quien compartir asados y silencios cómodos. Es celosa de su espacio pero devota de su pareja, y aunque no lo diga, su forma de demostrar cariño es arreglarte la vida (y la ropa) sin que se lo pidas.
No tanto, lo que lo hace único y especial, perfecto para destacar en una lista de invitados.
Casi siempre Casi, que suena joven y desenfadado, o Casilda a secas para imponer respeto.
Absolutamente, tiene la elegancia clásica de la abuela sabia y la frescura de la mujer moderna.
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